10/4/17

Sangrando por la Herida

Voy a hablar desde mi experiencia porque no puedo hablar desde otro lugar, 

Esto no es sólo muy cierto, es triste…

A lo largo de mi vida tuve que contestar varias veces en diferentes contextos a sujetos que me interrogaban respecto a por qué no quería meterme con ellos. La mayor de las réplicas siempre era: por qué conmigo no y con Fulano, Zutano y Mengano sí.

 En esa afirmación venía siempre una crítica, a veces solapada otras veces explícita, a mis decisiones autónomas y a la forma en que conducía mi vida. Porque si por alguna razón tú decides vivir tu vida sexual con cierta libertad te transformas automáticamente en un bien de uso público. Ya no eres libre de rechazar a nadie más nunca, porque claramente no es que te guste una persona determinada o un contexto particular, te gusta el weveo y no hay necesidad de hacerse la cartucha. Algo muy distinto ocurre con la promiscuidad masculina que es celebrada o en el peor de los supuestos omitida.

Nunca sufrí una violación por parte de conocidos o parejas, pero siento que se lo debo más a la suerte que al entorno. Sentí el peligro muchas veces, me agazapé como un animal, me hice la dormida, respiré corto buscando desaparecer, caminé rápido en el frío de la noche, en la desesperación de llegar pronto a mi casa hasta corrí…por miedo.

Quien afirme que esto es normal está enfermo. Quien crea que el problema es de las mujeres que salen, viven, viajan o hacen lo que se les ocurra solas, está enfermo. Quien sienta que esto no es algo que deba cambiar, está enfermo. Yo quiero otro futuro para las mujeres que vienen ¿y tú?...       

Arte Menstrual por Zanele Muholi 

23/2/15

Tiempo en Espiral

          Esos simples placeres que permanecen ocultos en los recovecos del alma. Una antigua grabadora...  la voz de mi abuelo guiándome de memoria, un pedazo de infancia grabado en un casete, hoy obsoleto. El ruido de los patines, la caricia del pavimento haciendo vibrar mis rodillas mientras el puelche me pega de lleno en la cara. Mi bicicleta por la costanera, el lago, mi primer horizonte; plagado de volcán y de verde.
El viejo y pesado teléfono, mi dedo hundiéndose con firmeza en la rueda para marcar los números de memoria, el ronroneo metálico y pausado de la espera. Más allá de los minutos limitados, descansan las  horas eternas llamadas juveniles para colgarme de todas las voces que yo quisiera.
         Creo que en ese momento brotó mi amor, entre los abrazos las risas y los besos.Entre las lluvias hipnóticas sobre las techumbres, entre el crepitar de tantas chimeneas y cocinas,  aprendí a amarme así, entera, imperfecta y feliz. Verde y feliz, porteña y feliz. Aunque en ese momento no lo sospechara, luego del verde bosque terminaría presa de las escaleras y los coloridos cerros porteños, mi segundo horizonte, un mar enorme.Cambie el puelche por la brisa marina y los patines por zapatillas de danza, los recuerdos de mi abuelo por el anhelo de mis propios hijos.
         Esa sureña feliz que un día fui, me visita seguido en mi porteña realidad, para recordarme que sólo quien conoce su origen puede eventualmente forjar su destino.Y cada vez siento con más fuerza que todo esto no es más que un espiral, en que nos abrazamos seguidamente con lugares y con gentes, fundiendo ayer hoy y mañana todo en el mismo pulso. Como si en cada respiración se escondiera el germen de lo que fuimos y de lo que seremos, desde el primer llanto desesperado de vida, hasta el último suspiro.
 Liviana y feliz.

16/11/12

Danzar



     
          Mis pies  no cuentan compases repetidos,
           la existencia completa se ordena rítmicamente.
           Ocho tiempos que me empujan más allá de los sentidos
           mientras  todo pensamiento se diluye en mi mente.

    
           Me deshago y me rearmo en fluidez, respiro profundo.
           Soy dueña de una felicidad que no cabe en el pecho,
           me traslado, vuelo, fluyo, siento, voy...
           bello trance de ser, sin estar por completo.

          Todas las certezas suspendidas en la punta de mis pies
           todos los acordes cayendo por el arco de mi espalda.
           Y dentro de mi, este fuego inagotable,
           esta pasión eterna, combustible de mi danza.

          

17/10/12

Emma se quedó en Playa Ancha


Nuestro barco atracó en el Puerto de  Valparaíso. Bajé al muelle del brazo de mi joven marido y junto con la brisa marina me envolvió un presentimiento; nuestra vida florecería entre cerros y escaleras; mientras el recuerdo de Hamburgo se me iría destiñendo como la ropa colgada sobre los barandales.
Llegamos persiguiendo una esperanza y en el espejo del mañana pude vislumbrar: rubios hijos que hablarían correcto español y morenas nueras que traerían nietos para poblar nuestra mesa del domingo.
 Nunca imaginé que nuestro clan se desmembraría por la larga geografía chilena. Me sorprendí gratamente cuando, más de un siglo después, mi bisnieta llegó a Valparaíso buscando lo mismo que yo; un mejor futuro.
    Hoy sé que la eternidad es espiral de muchas generaciones entrelazadas. Soy feliz de haberme quedado en Playa Ancha, mi bisnieta viene de vez en cuando a visitarme…
Su mirada me recuerda un antiguo presentimiento

1/1/12






A veces siento que me estoy balanceando en un vértice, bailando sobre las esquinas de los caminos de mi vida. Esos cruces, donde a veces, pensando que no decido nada me lo estoy jugando todo.




¿Qué quiero hacer? ¿Qué me gusta verdaderamente? ¿Para qué lado va esta carreta de la que , quiera o no, llevo las riendas?



En esos segundos no miro para donde sopla el viento, ni hago muchas preguntas. Sólo me paro derecha y siento, con el estómago, con el corazón. Respiro profundo y me lanzo a la ruta sin mirar atrás, sabiendo que esa decisión me dibuja y determina. Consciente de que nuestro espacio nos cobija y nos inventa.
Al final del día, las pequeñas decisiones son las fundamentales, nuestro futuro lo vamos forjando a pulso o sólo seremos una mixtura de muchas casualidades. Un mosaico armado a gusto del consumidor, una figura hueca, cómo un hueso sin substancia.



Hay cosas que quiero explicarme aunque ahora no pueda, hay sueños enredados como ovillos que se entrelazan con mis pensamientos secretos. Tengo la certeza de que vendrá de nuevo por mí algún día el desasosiego y quiero que me encuentre en paz. No será la lógica la que me salve, no será la cabeza, será la paz. Porque donde ella esté nada más podrá alcanzarme.
Porque donde la paz esté también estaré yo, plena y feliz, recorriendo en calma mis caminos torcidos.



Micaela del Alba

2/6/11

Vigilia




No quiero nunca estar tan cansada

como para dormirme sin soñar,

porque serán mis sueños, al final,
los que me mantendrán despierta.

Centrada, clara y disconforme.

Con la vista sobre el escritorio,
con el alma sobre lo mediocre,

con el grito de lucha en la garganta,

moviéndome siempre hacia mi norte.

No quiero cansarme nunca ,

ni llenarme de horas vacías.

Que no todo valor se factura,

y de sueños se teje la vida.



Micaela del Alba

15/5/11

Balance


Nuestro barco atracó en el Puerto de  Valparaíso. Bajé al muelle del brazo de mi joven marido y junto con la brisa marina me envolvió un presentimiento; nuestra vida florecería entre cerros y escaleras; mientras el recuerdo de Hamburgo se me iría destiñendo como la ropa colgada sobre los barandales.
Llegamos persiguiendo una esperanza y en el espejo del mañana pude vislumbrar: rubios hijos que hablarían correcto español y morenas nueras que traerían nietos para poblar nuestra mesa del domingo.
 Nunca imaginé que nuestro clan se desmembraría por la larga geografía chilena. Me sorprendí gratamente cuando, más de un siglo después, mi bisnieta llegó a Valparaíso buscando lo mismo que yo; un mejor futuro.
    Hoy sé que la eternidad es espiral de muchas generaciones entrelazadas. Soy feliz de haberme quedado en Playa Ancha, mi bisnieta viene de vez en cuando a visitarme…
Su mirada me recuerda un antiguo presentimiento