16/11/12

Danzar



     
          Mis pies  no cuentan compases repetidos,
           la existencia completa se ordena rítmicamente.
           Ocho tiempos que me empujan más allá de los sentidos
           mientras  todo pensamiento se diluye en mi mente.

    
           Me deshago y me rearmo en fluidez, respiro profundo.
           Soy dueña de una felicidad que no cabe en el pecho,
           me traslado, vuelo, fluyo, siento, voy...
           bello trance de ser, sin estar por completo.

          Todas las certezas suspendidas en la punta de mis pies
           todos los acordes cayendo por el arco de mi espalda.
           Y dentro de mi, este fuego inagotable,
           esta pasión eterna, combustible de mi danza.

          

17/10/12

Emma se quedó en Playa Ancha


Nuestro barco atracó en el Puerto de  Valparaíso. Bajé al muelle del brazo de mi joven marido y junto con la brisa marina me envolvió un presentimiento; nuestra vida florecería entre cerros y escaleras; mientras el recuerdo de Hamburgo se me iría destiñendo como la ropa colgada sobre los barandales.
Llegamos persiguiendo una esperanza y en el espejo del mañana pude vislumbrar: rubios hijos que hablarían correcto español y morenas nueras que traerían nietos para poblar nuestra mesa del domingo.
 Nunca imaginé que nuestro clan se desmembraría por la larga geografía chilena. Me sorprendí gratamente cuando, más de un siglo después, mi bisnieta llegó a Valparaíso buscando lo mismo que yo; un mejor futuro.
    Hoy sé que la eternidad es espiral de muchas generaciones entrelazadas. Soy feliz de haberme quedado en Playa Ancha, mi bisnieta viene de vez en cuando a visitarme…
Su mirada me recuerda un antiguo presentimiento

1/1/12






A veces siento que me estoy balanceando en un vértice, bailando sobre las esquinas de los caminos de mi vida. Esos cruces, donde a veces, pensando que no decido nada me lo estoy jugando todo.




¿Qué quiero hacer? ¿Qué me gusta verdaderamente? ¿Para qué lado va esta carreta de la que , quiera o no, llevo las riendas?



En esos segundos no miro para donde sopla el viento, ni hago muchas preguntas. Sólo me paro derecha y siento, con el estómago, con el corazón. Respiro profundo y me lanzo a la ruta sin mirar atrás, sabiendo que esa decisión me dibuja y determina. Consciente de que nuestro espacio nos cobija y nos inventa.
Al final del día, las pequeñas decisiones son las fundamentales, nuestro futuro lo vamos forjando a pulso o sólo seremos una mixtura de muchas casualidades. Un mosaico armado a gusto del consumidor, una figura hueca, cómo un hueso sin substancia.



Hay cosas que quiero explicarme aunque ahora no pueda, hay sueños enredados como ovillos que se entrelazan con mis pensamientos secretos. Tengo la certeza de que vendrá de nuevo por mí algún día el desasosiego y quiero que me encuentre en paz. No será la lógica la que me salve, no será la cabeza, será la paz. Porque donde ella esté nada más podrá alcanzarme.
Porque donde la paz esté también estaré yo, plena y feliz, recorriendo en calma mis caminos torcidos.



Micaela del Alba