
Las bolsas de basura eran tantas que no dejaban pasar a las personas; deseosas de desenvolver envoltorios inútiles, de desechar pañales desechables, de comer cajitas infelices, de esconder con la escoba tierra bajo la alfombra… pues bien, la alfombra es ahora un montículo de polvo verdeazulado que late y respira. Se llama Tierra, su silencioso llanto llama a la consciencia. Pero ignorantes del final inminente, las personas solo se preocupan de mandar las bolsas de basura molestosas a otro sitio; para poder desenvolver más envoltorios inútiles, desechar más pañales desechables, comer más cajitas infelices,
burdamente esconder….
Micaela Del Alba.
Micaela Del Alba.